¿¿¿¿a???? COMUNICACIÓN INICIO DEL TRABAJO â ?? ¢ Todo lo que necesita saber

Cuando nos encontramos en la necesidad de renovar, comunicar el inicio de las obras Es un acto obligatorio y obediente, a fin de evitar incurrir en una penalidad para pagar. Por ello, es recomendable conocer con exactitud el procedimiento a seguir en estos casos, qué formularios deben cumplimentarse, a quién deben presentarse y en qué plazo.

Esta guía, por tanto, fue creada con el objetivo de resolver cualquier duda sobre el CILA (Aviso certificado de inicio de trabajo), de forma que permita a cualquier persona hacer un rápido estudio del tema, evitando así iniciar un proyecto sin tener una idea clara de cómo y cuándo comunicarlo a los responsables. ¡Disfruta la lectura!

– El CILA explicó brevemente: cómo se elabora y a quién se debe presentar

El CILA, como hemos dicho, no es más que un documento que se presenta a modo de declaración de inicio de obras. Definirlo simplemente como un «documento» no es realmente correcto, ya que de hecho es un sobre real que contiene una serie de documentos individuales, todos igualmente importantes de llenar.

Para ser lo más claros y precisos posible, partiremos de esto: de la lista, es decir, de las hojas individuales que componen el sobre CILA.

CILA: de qué documentos está compuesto

La práctica relacionada con comunicación de inicio de obras consta, como hemos dicho, de una serie de documentos individuales, todos para ser cumplimentados con cuidado. No se trata, por tanto, de unas pocas hojas, sino de un número bastante significativo.

Una tarea algo aburrida de realizar, pero debe ser Obligatoriamente completado. En la siguiente lista, por lo tanto, examinemos cuántos documentos hay y a qué se refiere cada uno de ellos. De hecho tenemos:

  • el modelo actual de CILA, es decir, el certificado de inicio de obra;
  • los dibujos referentes a nuestro proyecto;
  • toda la documentación fotográfica del caso;
  • cualquier documentación relacionada con la emisión de documentos de consentimiento obligatorio;
  • cualquier recibo de pago por honorarios de secretaría;
  • cualquier recibo de pago de la oblación, en el caso de intervenciones ya realizadas o en curso;
  • allí declaración de consentimiento por los otros propietarios;
  • los documentos de identidad del declarante, los demás propietarios y el diseñador;
  • notificación previa.

Como podemos ver, por tanto, es un sobre realmente con mucho cuerpo, consistente en una serie de documentos específicos y decididamente técnicos: por eso no podemos presentarlos sin la declaración de un técnico profesional, capaz de certificar la conformidad del trabajo a realizar.

Esto significa, en términos simples, que se requiere que el técnico le haga saber a la gente que el trabajo que pretendemos hacer respeta ciertos parámetros, que son los siguientes:

  • la intervención debe cumplir con la normativa vigente Construyendo regulaciones;
  • la intervención debe ser en consonancia con las herramientas de planificación urbana aprobado;
  • La intervención debe realizarse en pleno cumplimiento de la legislación sobre materia sísmica y Rendimiento energético En construcción;
  • la intervención no debe afectar a las partes estructurales del edificio.

Esto, en esencia, es lo que nuestro técnico tiene que declarar. Ahora que hemos visto cuál es su tarea y la enorme cantidad de documentos que tenemos que presentar, podemos centrarnos en otro tema importante, a saber cuando y a quien presentarlos.

Horarios y métodos de presentación del CILA

La formulario de comunicación para el inicio del trabajo Deberá presentarse obligatoriamente en la Oficina Técnica de su municipio de residencia, más concretamente en la ventanilla única de obra.

El lado positivo es que se convierte en ejecutivo en el mismo momento en que se presenta, el negativo es que, en el lamentable caso de que nos hayamos olvidado de completar alguna parte del mismo, el municipio tiene la posibilidad de solicitar integración lo que falta dentro de exactamente treinta días o, alternativamente, incluso para suspender el trabajo.

Lo mejor, por tanto, es tomarse su tiempo y rellena el CILA con extrema atención, quizás con ayuda de nuestro técnico, para evitar distracciones u olvidos que pudieran resultar perjudiciales para nuestro trabajo.

Esto es tanto más válido si también consideramos que el presentación del CILA no es gratuito y su coste varía según el municipio de residencia: gastar un poco de dinero y luego ver que el municipio deja de trabajar por nuestra distracción no sería lo mejor. En cualquier caso, solo para ser informado, una posible suspensión de las obras se desencadenaría solo en los siguientes casos:

  • si nuestro trabajo no se ajusta a las prescripciones de los instrumentos urbanísticos;
  • si nuestro trabajo no cumple con las normas de construcción;
  • si nuestro trabajo contrasta con la normativa urbanística-urbanística vigente.

nuestro objetivo, por tanto, debe ser enviar documentación escrita quien certifica que la obra que pretendemos iniciar refleja plenamente los parámetros antes mencionados, bajo pena de suspensión por parte del municipio: una eventualidad que definitivamente no queremos que ocurra.

¿Qué pasa si CILA no aparece?

Aunque la sospecha ya debería haberte tocado, por si todavía no estás del todo convencido, te lo reiteramos: no presentar el CILA es un acto altamente desaconsejable, pues resultaría una pésima idea que llevaría a consecuencias terribles para tu billetera.

Allí presentación del CILA, repetimos, es una tarea necesaria y obligatoria que, de no cumplirse, conlleva el pago de una multa de 1000 euros. La multa se puede reducir en dos tercios si se paga de forma espontánea, convirtiéndose así en «solo» 333 euros: esto, sin embargo, solo es posible si en ese momento nuestros trabajos cumplen con todos los parámetros que hemos ilustrado anteriormente.

Aclarado esto y después de haber explicado en detalle qué es CILA, de qué documentos está compuesto y dónde debe presentarse, pasemos a la segunda parte de nuestra guía, que responde a otra pregunta fundamental: cuándo y por qué es necesario presentar toda esta documentación? ¿Cuáles son las obras de edificación que necesitan comunicaciones y cuáles, en cambio, aquellos por los que también puedes evitar?

Allí comunicación del inicio de las obras de rehabilitación de hecho, no siempre es necesario: se activa solo en el caso de trabajos de mantenimiento extraordinarios, mientras que para el mantenimiento ordinario también se puede evitar.

Qué son éstos dos tipos de trabajos y por qué se caracterizan será el tema de los dos párrafos siguientes.

РAviso de inicio de trabajos de mantenimiento ordinario: qu̩ son y por qu̩ no es necesario el CILA

Como llegamos a ver presentar el CILA no es tan simple: los documentos a llenar son en realidad muchos y este trabajo debe hacerse con la máxima atención y con la ayuda de un técnico, bajo pena de fuertes sanciones del municipio de pertenencia, que pueden llegar incluso suspender el trabajo.

La pregunta que surge espontáneamente, por tanto, es: pero la presentación de la declaración de inicio de obras ¿Es siempre obligatorio?

No, afortunadamente no lo es, aunque sólo sea en algunos casos, a saber, los relativos a las llamadas obras de mantenimiento ordinario.

Para que nos hagamos una idea, estos trabajos incluyen todos aquellos relacionados con la reparación, rehabilitación o sustitución de los acabados de los edificios, así como los que se utilizan para el funcionamiento de los sistemas tecnológicos. Más específicamente:

  • la cambio de imagen parcial o total de pisos;
  • todos trabajos de pintura y pintura;
  • la reparación de los sistemas (por ejemplo, cuando la caldera se avería);
  • la reparación o sustitución de marcos de puertas o ventanas, siempre que no se cambie el tipo.

Por toda esta vasta tipología de obra, por tanto, no es absolutamente necesario presentar el CILA y lo mismo ocurre también si nuestra disposición se refiere al baño.

La ley, de hecho, establece que no es en absoluto necesario presentar una comunicación del inicio de obra para la reforma del baño, ya que este lugar no está cubierto por el CILA.

Sin embargo, si estamos un poco ansiosos y no queremos correr ningún tipo de riesgo, la ley prevé, incluso en el caso de trabajos de mantenimiento ordinario, la posibilidad de redactar una declaración de inicio de las obras.

Esto se hace a través de una simple carta que se entregará en conjunto, completa con la descripción de las obras en cuestión y la fecha de su inicio. Obviamente, esta es una precaución más que esa. no es absolutamente obligatorio tomar, pero solo sirve si quieres demostrar que eres un ciudadano modelo.

– Notificación del inicio de trabajos extraordinarios de mantenimiento: cuando el CILA sea obligatorio

Si para las obras de las que hablamos en el párrafo anterior no es necesario presentar ningún tipo de autorización (a excepción de una posible y simple carta para sentirse ciudadanos modelo), para las que hablaremos ahora CILA, en cambio, es necesario y obligatorio, bajo pena de las sanciones mencionadas anteriormente.

El problema es que en ocasiones no siempre es fácil distinguir entre trabajos de mantenimiento ordinario y aquellos que requieren un mantenimiento extraordinario: una buena regla empírica es que estos últimos son tales cuando implican una renovación, cualquier tipo de cambio parcial de la estructura. tocar.

Haciendo referencia a uno de los ejemplos anteriores, a saber, el relativo a la sustitución de luminarias, se coloca en el grupo de obras ordinarias pero, si además de sustituir la luminaria cambiamos su tipología, entonces se vuelve extraordinario.

Relación de obras consideradas de mantenimiento extraordinario

Solo para tener una idea general, se incluyen en la lista de trabajos extraordinarios de mantenimiento Todo lo siguiente:

  • allí reemplazo de marcos de ventanas y ventanas;
  • reemplazo de contraventanas;
  • todas aquellas reformas accesorias que aportan algo a la propiedad sin modificar su volumen;
  • allí reemplazo de la caldera;
  • la consolidación de los cimientos del edificio;
  • la renovación de las escaleras;
  • la reconstrucción de muros, vallas, perímetros externos;
  • la rehabilitación y reposición de suelos;
  • las obras de saneamiento destinadas a la reestructuración de las alcantarillas.

Estos enumerados, por lo tanto, son todos aquellos trabajos que caen dentro de la definición de «Mantenimiento extraordinarioY que, para su realización, es necesario presentar la declaración de inicio de obras.

Estas no son obras de reestructuración radical, ya que no modifican el volumen del edificio, su fachada o sus partes estructurales, en cuyo caso sería necesario presentar una declaración diferente a CILA y que no es objeto de esta guía.

Que hacer cuando el trabajo esta terminado

En este punto, es legítimo hacer una pregunta: en momento en el que felizmente hemos concluido nuestros trabajos de mantenimiento extraordinario, ¿tenemos que comunicarlo? Bueno, incluso en este caso la respuesta es sí y por dos razones:

  • La primera razón es que todos los trabajos de mantenimiento extraordinarios que hemos enumerado están sujetos a deducciones fiscales (reforma de baño incluida, aunque no está sujeta a CILA): para poder utilizarlo, por tanto, es necesario comunicar todas las referencias horarias, incluidas las relativas al final de la obra.
  • El segundo, en cambio, se da cuando nuestro trabajo implica una modificación de la clasificación o plano catastral, es decir cuál es el proyecto original del inmueble, con la descripción precisa de su perímetro, de los ambientes internos y del sus destinos. Si alguno de estos datos se modifica o cambia, por tanto, es necesario comunicarlo.

Como vemos, por tanto, la decisión de acometer trabajos extraordinarios de mantenimiento supone afrontar una tortuoso camino burocrático, que puede ser el origen de varios dolores de cabeza.

El mejor consejo, por tanto, es siempre contacta a un buen profesional del oficio que, gracias a su competencia, puede ayudarnos a librarnos de estos tecnicismos seculares, evitando así muchos pensamientos, así como errores potencialmente dañinos.

– Conclusión

Hemos llegado oficialmente al final de este larga guía dedicada a uno de los temas más técnicos que se pueden abordar, a saber, la declaración de inicio de obras.

Hemos visto cómo, en el momento en el que deberíamos decidir lanzarnos a trabajos de renovacion, tenemos que afrontar inevitablemente un auténtico calvario burocrático que, por aburrido que sea, no se puede evitar en modo alguno, so pena de una severa sanción económica y la suspensión de las obras.

Sin embargo, con la ayuda de un buen técnico, lo que a primera vista puede parecer un obstáculo insuperable, podría resultar mucho. menos complicado de lo esperado.

Sin tener en cuenta que, una vez finalizados nuestros trabajos y poder admirarlos con satisfacción, todo este esfuerzo nos parecerá nada ante la belleza del resultado final.

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